La mañana estaba hermosa, y despejado el horizonte, lo que nos facilitaba distinguir con mas claridad el hermoso monte vecino. A la vista el mogote principal parecia ser muy elevado: sobrepasaba à otro de alguna elevacion en mucha altura: antes de ver sus faldas, se descubrian otros que impedian observar sus cimas ó mogotes, sino á una altura algo elevada. Este se mostraba á una distancia de 25 á 30 leguas: su figura es semejante á la del mogote principal del Tandil, pero mas elevado que este: se distingue á 18 ó 20 leguas sobre el horizonte, estando despejado: su vista no está impedida por ningun otro objeto: su perspectiva es magestuosa, y por su aislamiento en un campo tan dilatado, parece mucho mayor de lo que es realmente[36].
Tal es el efecto admirable de estas obras de la naturaleza, en medio de una pampa al parecer sin limites, y tal es la sorpresa que causa al observador, cuando son vistas á una lejana distancia por primera vez en un pais desierto: semejante á un oceano, en donde vaga como un bajel, sin mas auxilio que los que le proporciona la casualidad! La casualidad ciertamente es la que conduce al viajero á encontrar un pequeño lago en donde refrigerarse de la pesada jornada y de los calores del sol, y es igualmente la que lo ampara en estas soledades, cuyo cielo es benigno, y que por las variaciones de la atmósfera no deja de ser delicioso en ciertas épocas, y digno de ser habitado. Que nuestra poblacion é industria se pongan al frente de los obstáculos que presenta este vasto desierto, y su naturaleza virgen dará á este país una nueva existencia en América.
Aguardando la contestacion en nuestro campo de los chasques enviados, corrió á las 4 de la tarde una noticia vaga, que no dejó de sorprendernos, poniendonos en largas cavilaciones: ella era que el intérprete, enviado á peticion del cacique Neclueque, habia sido asesinado por este, estando borracho él y su gente. Estas voces eran solamente las que se esparcieron y llegaron á nuestros oidos. A las 5 salimos de esta nueva con la llegada de unos de los chasques enviados el dia anterior por el cacique Lincon: este, despues de haber recibido el mensaje que le traian, vino á nuestro campo á dar cuenta al Sr. Coronel comisionado de lo ocurrido. Dijo que la noticia que poco antes habia corrido era incierta, pues era obra de hombres conocidos por sus malas intenciones, que rodeaban á la Comision por sus fines particulares, y que no debiamos prestar oidos á sus insinuaciones, ni consejos: que por desgracia esta clase de gente se habia introducido y tolerado en su pais, cuya felicidad y tranquilidad turbaban continuamente: que eran los principales motores de los movimientos é incursiones que se habian hecho, y que procuraban se hiciesen, porque no tenian nada que perder. Que el cacique Neclueque no era capaz de cometer un crimen de esta naturaleza: que era verdad que se habian embriagado en sus tolderias, y que en este caso no era estraño que se cometiese un crímen tal, pues que se habian visto casos semejantes: que el intérprete debia llegar esa misma tarde ó al dia siguiente: que el cacique Neclueque habia recibido con placer los recuerdos de la Comision, y se habia impuesto de todo lo ocurrido, que repetia á la Comision, que el interes general exigia que ella avanzase an dia mas de camino hácia sus tolderias, para concluir con mas brevedad los tratados, y aproximarse a las principales tribus ranqueles, porque esto en nada podia influir en perjuicio, ni menos en atraso de ella. El cacique Lincon, en vista del mensage, invitó á la Comision á seguir un dia mas de camino adelante, y que él la acompañaria con alguna gente y los caciques destinados para el efecto. Que á cinco ó seis leguas para la sierra se encontraban algunos arroyos y buenas paradas, y que allí podia hacerse alto: que él y su gente no la dejarian hasta su vuelta de los Patos, no permitiendo [{112}] que se le llegase á inferir ningun ultrage. El Sr. Coronel adhirió incontinenti á marchar el dia siguiente, hasta el punto que se habia acordado.[37]
Dia 2. Claro y despejado, brisa suave y fresca del NO. Por la mañana nos preparamos para marchar al punto dicho: aguardamos al cacique Lincon para partir: este, á las 11-½ de la mañana nos invito á hacerlo. En efecto, á esta hora lo ejecutamos, llevando un lucido acompañamiento de toda la poblacion, hasta las mugeres, que seguian á su cacique, el que despidió á poca distancia toda la multitud á sus habitaciones, siguiendo solamente él, los cuatro caciques Pampas y algunos sirvientes. La marcha la rompimos con rumbo O, 20° grados SO; y á 1/3 de legua encontramos la misma laguna reconocida el dia 30. En ella encontramos lo mismo que se describió, con la diferencia que se habian aumentado dos toldos ó ranchos en la orilla de la laguna, cuyos dueños, escasos de agua, se habian venido á alojar á ella. Esto es muy general, y continuamente se secan los lagos, y sus habitantes tienen que cargar sus viviendas, y arrear sus tropas de ganado, hasta encontrar otro, en donde vuelven á domiciliarse: de modo, que sus poblaciones no son constantes en un mismo punto. En la estacion del estío tienen que abandonar todas sus campañas, y abrigarse en las faldas de la Sierra de la Ventana, en donde se hallan buenas aguadas; y en la siguiente se retornan á sus terrenos ó posesiones, aunque todo el país es comun á sus indígenas para habitarlo, y solo guardan algun respeto á las fronteras ó límites de las tribus vecinas; porque de lo contrario, sucederian largas contiendas, que acabarian por una guerra, como ha sucedido muchas veces.
Con el rumbo dicho seguimos la marcha, hasta las 5-¼ de la tarde, por un campo delicioso, elevado, y lleno de sinuosidades, semejante al resto de la campaña ya descrita. En esta sus calidades eran diferentes, los pastos mas cortos, la tierra seca, negra y dura, el terreno lleno de diferencias de nivel, y muy seco, algunas colinas de poca elevacion, y muchas piedras en todo el tránsito, por la aproximacion á la sierra. A esta hora, y á 4-½ leguas del punto de salida, comenzó á aumentar de bellezas, la perspectiva risueña y agradable de la campaña: la mañana estaba fresca, serena y despejada, el campo iba variando sucesivamente, y á los pastizales y dureza de la tierra, sostituia una verde campiña, y una tierra mas blanda y vegetal, con diversidad de plantas, yerbas y flores deliciosas, que aumentaban la belleza del pais. En él paseaban cuantiosos rodeos de ganado vacuno, caballar y lanar, y el horizonte aparecia al rumbo O 10° SO, cubierto de estas especies, envueltas confusamente en una corta niebla que por ese mismo rumbo se habia levantado: á poca distancia que caminamos, distinguimos poblaciones en una vasta llanura de un nivel muy inferior á la que habiamos cruzado, mezcladas en la perspectiva con inmensos rodeos que á sus cercanias pastoreaban. A las 5-¼ de la tarde, cuando el sol llegaba á su ocaso, arribamos á la ribera de un arroyuelo, en cuyas orillas se encontraban muchas poblaciones de indígenas, que à la noticia salian de sus casas á recibirnos, y cercaban nuestro coche con saludos y vivas de alegria. En la ribera hicimos alto, entre las poblaciones que á derecha é izquierda se prolongaban sobre el curso de ella, y lo mismo los hermosos rodeos, descansando al lado de las habitacioncs de sus dueños. Tuyimos en esto momento unos instantes deleitosos al ver la mansedumbre y humildad de las mugeres y juventud indígena, que á nuestra arribada nos recibian con demostraciones de cariño y de paz, è igualmente al presenciar los atractivos de la naturaleza que á nuestra vista se presentaban por todas partes. El monte vecino demoraba al rumbo S 10° SO dos y media leguas, y podiamos desde luego admirar su perspectiva. Suspendimos por entonces nuestras observaciones, deseando descansar de nuestra pesada jornada, para comenzar al dia siguiente á hacer algunos reconocimientos, y á dar algunas descripciones particulares de este pais encantador.
El cacique Lincon y sus compañeros, despues de haber hecho alto, dejaron á la Comision en aquel punto, que era hasta donde la conducian, porque de allí no pasarian mas adelante: y aun cuando quisiesen obligarla, ellos no lo permitirian. La Comision aprobó su dictámen, y se resolvió á que se avisase al cacique Neclueque el punto á donde se determinaba la reunion.
El arroyo en donde hicimos alto se llama en el idioma Auca, Quetro-eique, ó arroyo cortado. Informándonos de sus vertientes y su curso, se nos aseguró que nacia en la Sierra de la Ventana y desaguaba al NO, perdiéndose en bañados y médanos de arena que se encuentran por donde hace su curso, ocultando su cauce en ciertos parajes. Corre de SO á NE, serpenteando mucho para buscar el nivel del terreno, que es sumamente quebrado, formando muchas sinuosidades particulares, por entre lomadas y médanos: su cauce no [{114}] excede en todo su curso de cinco á ocho pies: su latitud es siempre de 20 á 24 pies: su fondo lama y zarca, siendo casi imposible vadearle por el tegido de berros que se forma bajo de su superficie. Su agua es un nectar: dorados y bagres se encuentran en abundancia, de 1-½ á dos pies de largo.
En sus riberas tiene constantemente barrancas de siete, cinco á cuatro pies de altura, cubiertas de maciegas y pajonales elevados; su superficie es límpia, pero su paso dificultoso, por la razon indicada. Un punto solamente de su lecho es conocido para el tráfico de los habitantes, y este se efectua casi á nado: el fondo barro, y su latitud, mayor que en todas partes. La velocidad del curso de sus aguas fué calculada del mismo modo que la de los rios de las Floras, Salado y Saladillo: el resultado de la operacion fué, que en 10" de tiempo recorrió un espacio de 16 pies del pais, ó en 1' de tiempo 96 pies, ó 32 varas, lo que equivale á 5760 pies ó 1920 varas en una hora: de donde resulta, que la velocidad de sus aguas está en una razon inferior á la del Salado, Saladillo y las Flores, en donde se ha hecho el mismo cálculo: es decir, en razon de ocho á siete, á seis, y á cinco comparativamente.
Estas cortas noticias que procuramos adquirir sin ser vistos, no bastan á dar un conocimiento, ya de su orígen, ya de su desague, y variaciones sucesivas que forme su cauce, ni menos de las poblaciones que se hallen en su costa. Se nos aseguró igualmente, que á una y dos leguas se encontraban algunos otros arroyos, que corrian casi paralelamente al descubierto, y descendian de la misma sierra: igualmente, que el nacimiento ó vertientes del rio Sauce Grande y Sauce Chico no se hallaban muy distantes de nuestra posicion, siendo la sierra orígen de muchos arroyos; con otras particularidades no descubiertas por ningun facultativo. El único que ha transitado[38] este pais, y dado algunas noticias de él, nada ha dicho del arroyo Quetro-eique, cuyo conocimiento es debido á nuestra Comision, ni menos de otros que corren mas al O de este. En ninguna carta, de las pocas que conocemos de este pais, se encuentran estos puntos remarcables, ni tampoco se halla determinada la verdadera posicion de la sierra. Su curso y ramificaciones así como las vertientes y desagues de los rios Sauces, fueron fijados arbitrariamente por otro piloto que viajó á Patagones. Los desagues de estos rios, en la costa del mar del S, y algunos otros de la planicie del SE antes de arribar al monte cercano, son trazados por un reconocimiento hecho recientemente de la Bahia Blanca en donde desembocan.
Estos rios, así como sus orígenes, se hallan determinados con mas exactitud en algunos reconocimientos particulares, que en ninguna carta formal del país. Las desembocaduras, descubiertas en el reconocimiento de la Bahia, han sido determinadas por algunos marineros ingleses, y sus nacimientos, en algunos derroteros poco exactos de viages terrestres: aunque no queda duda ninguna qne se forman de las aguas de la sierra; pero esto no basta. Nosotros nos ocupamos, desde que arribamos á este destino, de dar principio á reconocimientos que aclarasen y quitasen el velo que tanto tiempo habia encubierto la geografía de este pais, con el objeto de perfeccionar la carta que nos proponiamos formar, reuniendo los mejores trabajos científicos.