VI.
¡Respiremos!
Estamos en los cuarenta años.
La fea ha vuelto á ser un angel.
Es capaz de los sacrificios más heróicos.
Como no se agrada, se desvive por agradar.
Como no se ama, es toda abnegación.
¡Es la mejor amiga... hasta de las mujeres!
El mejor consuelo de los ancianos...