«25 de Julio.
Domingo IX.
Santiago, apóstol, patrón de España, y San Cristóbal, mártir.
Sale el sol á las 4 y 50 minutos.—Se pone á las 7 y 22.
Luna llena á las 11 y 48 minutos de la noche en Acuario.—Truenos.»
Todo ha resultado cierto. El programa del almanaquero se ha cumplido en todas sus partes.
Ha sido 25 de Julio.—De esto no tengo duda, á fuer de partidario de la Corrección gregoriana. Los rusos, los griegos, los musulmanes, los chinos, los israelitas y muchos otros pueblos llevan la cuenta de diferente modo...; pero el resultado es el mismo. Si Julio siguiera siendo todavía el quinto mes del año, como lo era en la antigua Roma, no por eso tendríamos hoy dos meses menos de existencia. Y si los hombres decidieran que este año fuera de cuarenta mil días, los niños que nacieron ayer estarían canos, calvos y sin dientes antes de fín de año.
Tampoco tengo duda de que hoy ha sido domingo.
Voy á dar mis razones.
Los mercaderes del cuarto bajo de mi casa cerraron la tienda á la una de la tarde. En seguida los ví dirigirse, hechos unos brazos de mar, á casa de sus novias ó archi-novias..., con hambre de una semana. Después me los encontré en el Prado fumando magníficos coraceros. Luego irían á tomarse su par de sorbetes al café del Iris, y acaso, acaso, se atreverían á dar una vuelta por el Circo..., á fuer de amantes de la Ópera española.