A las cuatro, cenan los jugadores del Casino.
A las cinco, están las buñolerías atestadas de trasnochadores.
A las seis, toma chocolate todo el que madruga.
A las siete, echan el aguardiente las cocineras que van á la compra.
A las ocho, almuerzan los españoles rancios, el clero y los que han cazado por la mañanita con la fresca.
A las nueve, los chicos que van á la escuela y á los colegios, muchos abogados y procuradores y todos los que comen á las tres.
A las diez, los que comen á las cuatro.
A las once, los que comen á las cinco.
A las doce, los que comen á las seis y bajan al Prado á las siete.
A la una de la tarde, los que comen á las siete después de haber echado una siesta.