A las once, todos los que piensan madrugar.
Y á las doce, se sirve el té con pastas en la mayor parte de las casas montadas á la moderna.
¡Tal es la anarquía que reina en la villa y corte!
Lo repito: la nacionalidad española no existe todavía, ni puede existir si no se remedian estos males.—Desde Isabel la Católica hasta de presente, no se ha dado ningún paso en pro de la unidad nacional. Cuando todos los Marianos reciban felicitaciones el 26 de Julio, tendremos mucho adelantado para conquistar á Gibraltar, unirnos con Portugal, absorber la república de Andorra, civilizar el imperio marroquí y castigar á los que rondan la Isla de Cuba.—En tanto no llega ese dichoso día de Santa Ana, nuestras Españas y nuestras Indias serán lo que hasta aquí: diez y seis millones de caballeros particulares que toman el sol ó el fresco, pensando en qué es peor: si el himno de Riego, ó el programa de Bravo Murillo.—Ahora: como poeta y como artista (ya lo he indicado), alégrome en el alma de que el tiránico nivel del siglo XIX no haya pasado todavía sobre la pintoresca variedad de nuestras provincias.
Dije ayer que la luna había entrado en Acuario, y que el almanaque anunciaba truenos.—La profecía se ha cumplido admirablemente. ¡Loor á nuestros astrónomos!—Esta tarde hemos tenido una magnífica tormenta con aguacero, truenos y rayos.
Uno de estos ha caido sobre la iglesia de San Cayetano, incendiando toda la cúpula...—¡El demonio son los rayos!
Martes 27.
Tomé chocolate,—me levanté,—me lavé,—medio me vestí,—leí los periódicos,—escribí dos cartas,—almorcé,—acabé de vestirme,—fuí á casa de Antonio,—disputé sobre geología,—comí,—dí un paseo,—fuí al café,—tomé un sorbete,—entré en casa de la baronesa,—me dió té,—vine acá,—me senté al balcón al fresco,—y ahora voy á acostarme.
Ya dijo Iriarte:
Levantóme á las mil, como quien soy.
Me lavo. Que me vengan á afeitar.
Traigan el chocolate; y á peinar.
Un libro... Ya leí... Basta por hoy.
Si me buscan, que digan que no estoy...
Polvos... Venga el vestido verdemar...
¿Si estará ya la misa en el altar?
¿Han puesto la berlina?... Pues me voy.
Hice ya tres visitas; á comer...
Traigan barajas: ya jugué. Perdí.
Pongan el tiro. Al campo; y á correr...
Ya Doña Eulalia esperará por mí...
Dió la una. A cenar y á recoger.
¿Y es esto un racional?...—Dicen que sí.