¡Ah! ¿Qué es la vida?... me preguntaba hace poco, contemplando la eterna luna.—Y en verdad que no he sabido responderme.

Heme con un día menos... ¿En qué lo he pasado?—¡Vive Dios que me avergüenzo cuando lo medito!

¡Y si pienso en que esto es ser feliz; en que ocho mil días como el de hoy constituyen todo mi tesoro; en que la magestad del hombre se reduce á tan mezquinas tareas; en que el porvenir es una multiplicación de vanidades que desprecio, de placeres que ya conozco y de dolores mayores que los que he sufrido!...

Decididamente, yo necesito tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol.

VIII.
LOCOMOCIÓN.

Viernes 6 de Agosto, al amanecer.

Son las cuatro de la mañana.

De hoy no pasa sin que me marche.

Pero, ¿á dónde?

Esto es lo que no sé todavía.