Me han conducido en brazos, primero mis once nodrizas, y en cierta ocasión las masas populares.

He bajado á varias minas colgado de una cuerda.

He trepado por escalas de nudos.

He andado sobre zancos de madera.

Me he arrastrado, como una serpiente, por cañerías morunas, buscando tesoros.

He andado á cuatro piés por los tejados.

He cabalgado cuando niño en carneros merinos, perros de Terranova y cerdos en pelo, es decir, cerdos en cerda.

También he nadado; lo que me gusta más que andar.

Porque se me olvidaba decir que he andado.

He volado en sueños.