—Diga V. que no nos gusta que lleven el pantalón tan ancho...
—Que, con crinolina y todo, valemos más que ellos...
—Que es una impertinencia eso de dejar de bailar tan luego como echan bigote.
—Que es una majadería... un insulto... un desacato... una...
—Señoras: ¡Por lo más sagrado! ¿Cómo he de decir yo eso? ¡Perezca la nación...; pero sálvense los principios!
—Diga V. que el gigote de casa de Riquelme es la ambrosía del siglo XIX...
—¡Que no vamos allí por Vds., sino por el gigote!
—Y dígalo de esta manera:
Máscara, para mí dulce y sabrosa
más que el «gigote» del festín ajeno...
—¡Ah! si estuviera aquí Fernando Pérez, pediría la palabra para defender á una ausente!... Ya sabemos quien es esa máscara.