Cantemos las alabanzas de ese cuadrado de batista, que nunca se separa de nosotros; que nos acompaña á todas partes; que, como Júpiter y Proteo, adopta todas las formas, pero no en provecho suyo, sino en provecho nuestro, dándonos contínuas muestras de una caridad verdaderamente sublime.

Él se dobla en forma de cabestrillo, y sostiene vuestro brazo lastimado.

Él se hace tiras para serviros de vendaje.

Él se deshace completamente para convertirse en hilas.

Él se transforma en tacos cuando váis de caza.

Él se extiende en el suelo para que os sentéis encima.

Con él se presenta al pié del cadalso el mensajero del perdón.

Con él os limpiáis el polvo de las botas.

Él hace el principal papel en el Otelo de Shakspeare.

Él acaba de ingresar en el ejército, representando el amor de cincuenta mil novias de otros tantos quintos, sin contar los quintos que tendrían más de una novia y de un pañuelo.