Recordad el cottillon en que una dama os elige por pareja, entregándoos su pañuelo de nipis.

Recordad el que vela la faz del agarrotado, no bien llenó el verdugo su cometido:

El que cubre los ojos del prisionero que van á fusilar:

El que deja caer al suelo una joven, para daros ocasión de decirle ciertas cosas al presentárselo:

El que os saluda desde un balcón á las cinco de la mañana, cuando dobláis la esquina de tal calle, oliendo todavía en vuestras manos un resto del perfume favorito de la mujer que acabáis de dejar:

El que dobladilló vuestra hermana cuando visitasteis el hogar doméstico:

El que envuelve dos pistolas, una de ellas vacía y la otra cargada:

El que enjuga vuestros labios después que bebisteis agua... ó vino:

El que llenáis de violetas en el campo:

El que ata vuestro pié izquierdo al de vuestro enemigo en un duelo á navaja: