¡Las oraciones y las armas sólo van unidas delante ó detrás de la Muerte!
El día se iba ennegreciendo á mis ojos.
Poco después entró un hombre en el cuadro de tropa, llevando un mueble, que dejó en tierra.
La interposición de su cuerpo no me dejó clasificar aquel mueble; pero, en cambio, advertí que lo clavaba en el suelo.
Apartóse el hombre en seguida..., y ya lo comprendí todo.
Era una silla cenicienta, sin más espaldar que un palo, y con un solo pié.
Iban á fusilar á alguien.
III.
Espectáculo nuevo para mí, que solo había visto dar garrote cuantas veces había podido.
Hace cuatro años, emprendí un viaje expresamente por ver una ejecución.