Aquel capote de infantería era una especie de hopa militar.

Detrás del sentenciado iban dos hombres.

El de la derecha era portador de una gran cesta con viandas, por si la víctima quería comer antes de morir...

¡Oh caridad sin ejemplo! ¡Ved la hiel y el vinagre!

El de la izquierda llevaba sobre sus hombros un ataud.

Esto ya consolaba algo.—En aquel ataud descansaría el pobre reo.

Había otros hombres dignos de mención.

Por ejemplo:

Un espendedor de bollos, tortas y merengues, que aprovechaba aquella solemnidad y aquel concurso para hacer una ganancia loca.

Varios espectadores, que amenizaban el rato comiendo á dos carrillos.