¿Por qué no la sacan á ella? ¿Por qué no le dicen aquellas tonterías tan deliciosas que alegran á las demás? ¿Por qué no se sientan los galanes á su lado?
¡Qué bello es aquel joven! ¡Qué grato será ir en sus brazos, empujada por la música!
¡Ah! Se acerca á ella... La mira con lástima...
¡Oh, nuevo puñal! ¡La compasión solamente lo impulsó hacia aquel sitio!...
Ya llega...
¡Qué milagro! ¡La ha sacado á bailar!
¡Pero cuán levemente coge su talle! ¡Su talle que tiembla de placer!—Apenas toca su mano...—¡Qué frialdad! ¡Está haciendo una obra de misericordia!
¡Y, sin embargo, ella tiene quince años y encierra más amor en su alma que olas amargas el Océano!
Y, á pesar de esto, ella agradece aquel nuevo insulto. ¡Ella ama á quien la ha compadecido!...
¡Si se atreviera á hablarle!