—¿Le ha gustado a usted la Alhambra?

—¿Viene usted de Granada?

—¡Está la noche húmeda!

A lo que respondió ella:

—Gracias.

—Sí.

—No, señor.

—¡Oh!

—¡Pchis!

Seguramente, mi compañera de viaje tenía poca gana de conversación.