Que el declarante había ido algunas noches de tertulia a casa de los recién casados, y tuvo ocasión de observar la paz y ventura que reinaban en el matrimonio:
Que cuatro meses antes de la muerte de D. Alfonso, había marchado su esposa a pasar una temporada en Madrid con su familia, según explicación del mismo marido:
Que la joven regresó en los últimos días de abril o sea tres meses y medio después de su partida:
Que a los ocho días de su llegada ocurrió la muerte de D. Alfonso:
Que habiendo enfermado la viuda, a consecuencia del sentimiento que la causó esta pérdida, manifestó a sus amigos que le era insoportable vivir en un pueblo donde todo le hablaba de su querido y malogrado esposo, y se marchó para siempre a mediados de mayo, diez o doce días después de la muerte de su esposo:
Que era cuanto podía declarar, y la verdad, a cargo del juramento que había prestado, etc.
Otros vecinos prestaron declaraciones casi idénticas a la anterior.
Los criados del difunto Gutiérrez, dijeron:
Después de repetir los datos de la vecindad:
Que la paz del matrimonio no era tanta como se decía de público: