«Considerando que la muerte de D. Alfonso Gutiérrez del Romeral debió de ser instantánea y subsiguiente a la introducción del clavo en su cabeza:
»Considerando que, cuando murió, estaba solo en la alcoba nupcial:
»Considerando que es imposible atribuir a suicidio una muerte semejante por las dificultades materiales que ofrece su perpetración con mano propia:
»Se declara reo de esta causa y autora de la muerte del D. Alfonso a su esposa doña Gabriela Zahara del Valle, para cuya captura se expedirán los oportunos exhortos, etcétera, etc.»
—Dime, Joaquín... —pregunté yo al juez—. ¿Crees que se capturará a Gabriela Zahara?
—¡Indudablemente!
—¿Y por qué lo aseguras?
—Porque en medio de estas rutinas judiciales, hay cierta fatalidad dramática que no perdona nunca. Más claro: cuando los huesos salen de la tumba a declarar, poco les queda que hacer a los Tribunales.
IX
El hombre propone.