—Pues lo que yo quiero... (dijo la Molinera), ya
lo sabe Usía. Lo que yo quiero es que Usía nombre
secretario del ayuntamiento de la Ciudad a un sobrino
mío que tengo en Estella..., y que así podrá venirse
de aquellas montañas, donde está pasando muchos 36-15
apuros...

—Te he dicho, Frasquita, que eso es imposible.
El secretario actual...

—¡Es un ladrón, un borracho y un bestia!

—Ya lo sé... Pero tiene buenas aldabas entre los 36-20
regidores perpetuos, y yo no puedo nombrar otro sin
acuerdo del Cabildo. De lo contrario, me expongo...

—¡Me expongo!... ¡Me expongo!... ¿A qué no
nos expondríamos por Vuestra Señoría hasta los gatos
de esta casa? 36-25

—¿Me querrías a ese precio?—tartamudeó el Corregidor.

—No, señor; que lo quiero a Usía de balde.

—¡Mujer, no me des tratamiento! Háblame de V.
o como se te antoje...—¿Conque vas a quererme? 36-30
Di.

—¿No le digo a V. que lo quiero ya?

—Pero...