—¡Como si lo viera! (respondió éste, parándose a
la puerta de su casa).—¡Y qué bruto es!—Conque
hasta mañana, compañero.—Que le sienten a V. muy
bien las uvas.

—Hasta mañana, si Dios quiere...—Que pase V. 47-15
muy buena noche.

—¡Buenas noches nos dé Dios!—rezó el Penitenciario,
ya desde el portal, que por más señas tenía farol
y Virgen.

Y llamó a la aldaba. 47-20

Una vez solo en la calle, el otro Canónigo (que era
más ancho que alto, y que parecía que rodaba al andar)
siguió avanzando lentamente hacia su casa; pero, antes
de llegar a ella, se paró, y murmuró, pensando sin duda
en su cofrade de coro: 47-25

—¡También te gusta a ti la señá Frasquita!...—¡Y
la verdad es (añadió al cabo de un momento) que,
como guapa, es guapa!

XIV

LOS CONSEJOS DE GARDUÑA

Entretanto, el Corregidor había subido al Ayuntamiento,
acompañado de Garduña con quien mantenía
hacía rato, en el salón de sesiones, una conversación
más familiar de lo correspondiente a persona de su
calidad y oficio. 48-5

—¡Crea Usía a un perro perdiguero que conoce la
caza! (decía el innoble Alguacil). La señá Frasquita
está perdidamente enamorada de Usía, y todo lo que
Usía acaba de contarme contribuye a hacérmelo ver más
claro que esa luz... 48-10