En aquel momento sonaron dos fuertes y ejecutivos
golpes aplicados a la puerta grande del
molino. 54-15
El marido y la mujer se miraron sobresaltados.
Era la primera vez que oían llamar a su puerta a
semejante hora.
—Voy a ver...—dijo la intrépida navarra, encaminándose
hacia la plazoletilla. 54-20
—¡Quita! ¡Eso me toca a mí! (exclamó el tío
Lucas con tal dignidad, que la señá Frasquita le cedió
el paso).—¡Te he dicho que no salgas!—añadió luego
con dureza, viendo que la obstinada Molinera quería
seguirle. 54-25
Ésta obedeció, y se quedó dentro de la casa.
—¿Quién es?—preguntó el tío Lucas desde en
medio de la plazoleta.
—¡La Justicia!—contestó una voz al otro lado del
portón. 55-5
—¿Qué Justicia?
—La del Lugar.—¡Abra V. al señor Alcalde!