Volviose entonces hacia la escalera que conducía a la
cámara en que había dormido tantos años con la señá 71-5
Frasquita, y murmuró sordamente:
—¡Allí están!
Avanzó, pues, un paso en aquella dirección; pero en
seguida se detuvo para mirar en torno de sí y ver si
alguien lo estaba observando... 71-10
—¡Nadie! (dijo mentalmente). ¡Sólo Dios..., y
Ese... ha querido esto!
Confirmada así la sentencia, fue a dar otro paso,
cuando su errante mirada distinguió un pliego que había
sobre la mesa... 71-15
Verlo, y haber caído sobre él, y tenerlo entre sus
garras, fue todo cosa de un segundo.
¡Aquel papel era el nombramiento del sobrino de la
señá Frasquita, firmado por D. Eugenio de Zúñiga y
Ponce de León! 71-20
—¡Este ha sido el precio de la venta! (pensó el tío
Lucas, metiéndose el papel en la boca para sofocar sus
gritos y dar alimento a su rabia). ¡Siempre recelé que
quisiera a su familia más que a mí!—¡Ah! ¡No hemos
tenido hijos!... ¡He aquí la causa de todo! 71-25
Y el infortunado estuvo a punto de volver a llorar.
Pero luego se enfureció nuevamente, y dijo con un
ademán terrible, ya que no con la voz: