Otra risa diabólica contrajo el rostro del Molinero.

Dijérase que volvía a ser feliz...

—¡Soy dueño de la verdad!... ¡Meditemos!—murmuró,
irguiéndose tranquilamente. 73-30

Y volvió a bajar la escalera con el mismo tiento que
empleó para subirla...

—El asunto es delicado... Necesito reflexionar.
Tengo tiempo de sobra para todo...—iba pensando
mientras bajaba. 74-5

Llegado que hubo a la cocina, sentose en medio de
ella, y ocultó la frente entre las manos.

Así permaneció mucho tiempo, hasta que lo despertó
de su meditación un leve golpe que sintió en un pie...

Era el trabuco que se había deslizado de sus rodillas, 74-10
y que le hacía aquella especie de seña...

—¡No¡ ¡Te digo que no! (murmuró el tío Lucas,
encarándose con el arma).—¡No me convienes! Todo
el mundo tendría lástima de ellos..., ¡y a mí me ahorcarían!
¡Se trata de un Corregidor..., y matar a un 74-15
Corregidor es todavía en España cosa indisculpable!
Dirían que lo maté por infundados celos, y que luego
lo desnudé y lo metí en mi cama... Dirían, además,
que maté a mi mujer por simples sospechas... ¡Y me
ahorcarían! ¡Vaya si me ahorcarían!—Además, yo 74-20
habría dado muestras de tener muy poca alma, muy
poco talento, si al remate de mi vida fuera digno de
compasión! ¡Todos se reirían de mí! ¡Dirían que
mi desventura era muy natural, siendo yo jorobado y
Frasquita tan hermosa!—¡Nada! ¡no! Lo que yo 74-25
necesito es vengarme, y, después de vengarme, triunfar,
despreciar, reír, reírme mucho, reírme de todos...,
evitando por tal medio que nadie pueda burlarse nunca
de esta jiba que yo he llegado a hacer hasta envidiable,
y que tan grotesca sería en una horca! 74-30

Así discurrió el tío Lucas, tal vez sin darse cuenta de
ello puntualmente, y, en virtud de semejante discurso,
colocó el arma en su sitio, y principió a pasearse con los
brazos atrás y la cabeza baja, como buscando su venganza
en el suelo, en la tierra, en las ruindades de la 75-5
vida, en alguna bufonada ignominiosa y ridícula para
su mujer y para el Corregidor, lejos de buscar aquella
misma venganza en la justicia, en el desafío, en el perdón,
en el cielo..., como hubiera hecho en su lugar
cualquier otro hombre de condición menos rebelde que 75-10
la suya a toda imposición de la naturaleza, de la sociedad
o de sus propios sentimientos.