—¿Y la Señora? 90-20
—Recogida en sus aposentos.
—¿No ha entrado una mujer por estas puertas hace
poco?
—Nadie ha parecido por aquí en toda la noche....
—Pues no dejéis entrar a persona alguna, sea quien
sea y diga lo que diga. ¡Al contrario! Echadle mano
al mismo lucero del alba que venga a preguntar por el
Señor o por la Señora, y llevadlo a la cárcel. 91-5
—¿Parece que esta noche se anda a caza de pájaros
de cuenta?—preguntó uno de los esbirros.
—¡Caza mayor!—añadió otro.
—¡Mayúscula! (respondió Garduña solemnemente.)
¡Figuraos si la cosa será delicada, cuando el señor 91-10
Corregidor y yo hacemos la batida por nosotros mismos!...—Conque...
hasta luego, buenas piezas, y
¡mucho ojo!
—Vaya V. con Dios, señor Bastián,—repusieron
todos, saludando a Garduña. 91-15
—¡Mi estrella se eclipsa! (murmuró éste al salir del
Corregimiento.) ¡Hasta las mujeres me engañan! La
Molinera se encaminó al Lugar en busca de su esposo,
en vez de venirse a la Ciudad...—¡Pobre Garduña!
¿Qué se ha hecho de tu olfato? 91-20