—¡Oh... no! (gritó el de Zúñiga, interponiéndose).
¡Lo que es el tío Lucas no se marcha! ¡El tío Lucas
queda arrestado hasta que sepa yo toda la verdad!—¡Hola,
alguaciles! ¡Favor al Rey!... 122-10
Ni un solo ministro obedeció a D. Eugenio.—Todos
miraban a la Corregidora.
—¡A ver, hombre! ¡Deja el paso libre!—añadió
ésta, pasando casi sobre su marido, y despidiendo a todo
el mundo con la mayor finura; es decir, con la cabeza 122-15
ladeada, cogiéndose la falda con la punta de los dedos,
y agachándose graciosamente, hasta completar la reverencia
que a la sazón estaba de moda, y que se llamaba
la pompa.
—Pero yo... Pero tú... Pero nosotros... Pero 122-20
aquellos...—seguía mascujando el vejete, tirándole
a su mujer del vestido y perturbando sus cortesías mejor
iniciadas.
¡Inútil afán! ¡Nadie hacía caso de Su Señoría!
Marchado que se hubieron todos, y solos ya en el salón 122-25
los desavenidos cónyuges, la Corregidora se dignó
al fin decirle a su esposo, con el acento que hubiera
empleado una Czarina de todas las Rusias para fulminar
sobre un Ministro caído la orden de perpetuo destierro
a la Siberia: 122-30
—Mil años que vivas, ignorarás lo que ha pasado
esta noche en mi alcoba... Si hubieras estado en ella,
como era regular, no tendrías necesidad de preguntárselo
a nadie.—Por lo que a mí toca, no hay ya, ni
habrá jamás, razón ninguna que me obligue a satisfacerte; 123-5
pues te desprecio de tal modo, que si no fueras
el padre de mis hijos, te arrojaría ahora mismo por ese
balcón, como te arrojo para siempre de mi dormitorio.—Conque,
buenas noches, caballero.
Pronunciadas estas palabras, que Don Eugenio oyó 123-10
sin pestañear (pues lo que es a solas no se atrevía con
su mujer), la Corregidora penetró en el gabinete, y del
gabinete pasó a la alcoba, cerrando las puertas detrás
de sí; y el pobre hombre se quedó plantado en medio
de la sala, murmurando entre encías (que no entre 123-15
dientes) y con un cinismo de que no habrá habido otro
ejemplo:
—¡Pues, señor, no esperaba yo escapar tan bien!...—¡Garduña
me buscará otra!