Buscó una perdida oveja
En la aspereza del monte,
Y trayéndome á la aldea
De Eusebio, que no sin causa
Estaba entónces en ella,
Le contó mi prodigioso
Nacimiento, y la clemencia
Del cielo asistió á la suya.
Mandó en fin que me trajeran
A su casa, y como á hijo