Sin temerme y sin turbarse,
Porque en riesgos de amor nunca
El inocente es cobarde:
«Esposo, dijo, detente;
No digo que no me mates,
Si es tu gusto, porque yo
¿Cómo he de poder negarte
La misma vida que es tuya?
Solo te pido que ántes
Me digas por lo que muero,