Y déjame que te abrace.»

Yo la dije: «En tus entrañas,

Como la víbora, traes

A quien te ha de dar la muerte.

Indicio ha sido bastante

El parto infame que esperas.

Mas no le verás, que ántes

Dándote muerte, seré

Verdugo tuyo y de un ángel.»

«Si acaso, me dijo entónces,