Llegado al Cuzco, fué recebido á su usanza con gran pompa, y se hicieron grandes fiestas. Los capitanes que por su mandado habian ido á hacer guerra á los del Collao, habian andado hasta Chucuito, y tuvieron algunas batallas en partes de la provincia, y saliendo vencedores, sujetábanlo todo al señorío del Inca; y en Condesuyo fué lo mesmo. E ya era muy poderoso y de todas partes acudian señores y capitanes á le servir con los hombres ricos de los pueblos, y tributaban con grande órden, y hacian otros servicios personales, pero todo con gran concierto y justicia. Cuando le iban á hablar, iban cargados livianamente; mirávanle poco al rostro; cuando él hablaba, temblaban los que le oian, de temor ó de otra cosa; salia pocas veces en público, y en la guerra, siempre era el delantero; no consentia que ninguno, sin su mandamiento, tuviese joyas ni asentamiento ni anduviese en andas; en fin, este fué el que abrió camino para el gobierno tan excelente que los Incas tuvieron.

CAP. XLIX.—De cómo Inca Yupanqui mandó á Lloque Yupanqui que fuese al valle de Xauxa á procurar de atraer á su señorío á los Guancas y á los Yauyos[160], sus vecinos, con otras naciones que caen en aquella parte.

Pasado lo que se ha escripto, cuentan los orejones que como se hallase tan poderoso el rey Inca, mandó hacer llamamiento de gente, porque queria comenzar otra guerra más importante que las pasadas; y cumpliendo su mandato, acudieron muchos principales con gran número de gente armada con las armas que ellos usan, que son hondas, hachas, macanas, aillos, dardos y lanzas pocas. Como se juntaron, mandó hacerles convites y fiestas, y por alegrarlos, cada dia salia con nuevo traje ó vestido, tal cual tenia la nacion que aquel dia queria honrar, y pasado, se ponia de otro, conforme á lo que tenian los que eran llamados al convite y borrachera. Con esto, holgábanse tanto cuanto aquí se puede encarescer. Cuando hacian estos grandes bailes, cercaba la plaza del Cuzco una maroma de oro que se habia mandado hacer de lo mucho que tributaban las comarcas, tan grande como en lo de atrás tengo dicho, y otra grandeza mayor de bultos y antiguallas.

Y como se hobiesen holgado los dias que les paresció á Inca Yupanqui, les habló cómo queria que fuesen á los Guancas, y á los Yauyos[161], sus vecinos, y procurar de los traer[162] en su amistad y servicio sin guerra, y cuando nó, que, dándosela, se diesen maña de los vencer y forzar que lo hiciesen. Respondieron todos que harian lo que mandaba con gran voluntad. Fueron señalados capitanes de cada nacion, y sobre todos fué por general Lloque Yupanqui, y con él, para consejo, Tupac Yupanqui[163]; y avisándoles de lo que habian de hacer, salieron del Cuzco y caminaron hasta la provincia de Andaguaylas, á donde fueron bien recibidos por los Chancas, y salió con ellos un capitan Ancoallo con copia de gente de aquella tierra, para servir en la guerra al Inca.

De Andaguaylas fueron á Vilcas, á donde estaban los aposentos y templos del sol que Inca Yupanqui habia mandado hacer, y hablaron con todo amor á los que entendian en aquellas obras. De Vilcas fueron por los pueblos [de] Guamanga, Azángaro, Párcos, Picoy, Ácos[164] y otros, los cuales ya habian dado la obediencia al Inca y proveian de bastimentos y de lo que más tenian en sus pueblos, y hacian el camino real que les era mandado, grande é muy ancho.

Los del valle de Xauxa, sabida la venida de los enemigos, mostraron temor y procuraron favor de sus parientes y amigos, y en el templo suyo de Guarivilca hicieron grandes sacrificios al demonio que allí respondia. Venídoles los socorros, como ellos fuesen muchos, porque dicen que habia más de cuarenta mill hombres á donde agora no sé si hay doce mill, los capitanes del Inca llegaron hasta ponerse encima del valle, y deseaban sin guerra ganar las gracias de los Guancas y que quisiesen ir al Cuzco á reconocer al rey por Señor; y así, es público que les enviaron mensajeros. Mas, no aprovechando nada, vinieron á las manos y se dió una gran batalla en que dicen que murieron muchos de una parte y otra, mas que los del Cuzco quedaron por vencedores; y que siendo de gran prudencia Lloque Yupanqui, no consintió hacer daño en el valle, evitando el robo, mandando soltar los cativos; tanto, que los Guancas, conocido el beneficio y con la clemencia que usaban teniéndolos vencidos, vinieron á hablar y prometieron de vivir dende en adelante por la ordenanza de los reyes del Cuzco, y tributar con lo que hobiese en su valle; y pasando sus pueblos por las laderas, los sembraron, sin lo repartir, hasta que el rey Guayna Capac señaló á cada parcialidad lo que habia de tener; y se enviaron mensajeros.

CAP. L.—De cómo salieron de Xauxa los capitanes del Inca y lo que les sucedió, y cómo se salió de entre ellos Ancoallo.

Los naturales de Bonbon habian savido, segun estos cuentan, el desbarate de Xauxa, y cómo habian sido los Guancas[165] vencidos, y sospechando que los vencedores querian pasar adelante, acordaron de se apercibir, porque no los tomasen descuidados; y poniendo sus mujeres é hijos con la hacienda que pudieron en una laguna que está cerca dellos[166], aguardaron á lo que sucediese. Los capitanes del Inca, como hobieron asentado las cosas del valle de Xauxa, salieron y anduvieron hasta Bonbon, y como se metieron en la laguna, no les pudieron hacer otro mal que comerles los mantenimientos; y como esto vieron, pasaron adelante y allegaron á lo de Tarama, á donde hallaron á los naturales puestos en arma, y hobieron batalla en que fueron presos y muertos muchos de los Taramentinos, y los del Cuzco quedaron por vencedores; y como les dejasen en la voluntad del rey, [que] era que le sirviesen y tributasen como hacian otras muchas provincias, y que serian bien tratados y favorecidos, hicieron todo lo que les fué mandado, y envióse al Cuzco relacion de todo lo que se habia hecho en este pueblo de Tarama.

Cuentan los indios Chancas, que como los indios que salieron de su provincia de Andaguaylas con el capitan Ancoallo hobiesen hecho grandes hechos en estas guerras, envidiosos dellos y con rancor que tenian contra el capitan Ancoallo de más atrás, cuando el Cuzco fué cercado, determinaron de los matar; y así, los mandaron llamar; y como fuesen muchos juntos con su capitan, entendieron la intencion que tenian, y puestos en arma, se defendieron [de los] del Cuzco, y aunque murieron algunos, pudieron los otros, con el favor y esfuerzo de Ancoallo, de (así) salir de allí; el cual se quejaba á sus dioses de la maldad de los orejones, é ingratitud, afirmando, que, por no los ver más ni seguir, se iria con los suyos en voluntario destierro; y echando delante las mujeres, caminó y atravesó las provincias de los Chachapoyas y Guánuco, y pasando por la montaña de los Andes, caminó por aquellas sierras hasta que llegaron, segun tambien dicen, á una laguna muy grande, que yo creo debe ser lo que cuentan del Dorado, á donde hicieron sus pueblos y se ha multiplicado mucha gente. Y cuentan los indios grandes cosas de aquella tierra y del capitan Ancoallo.

Los capitanes del Inca, pasado lo que se ha escripto, dieron la vuelta al valle de Xauxa, donde ya se habian allegado grandes presentes y muchas mujeres para llevar al Cuzco, y lo mesmo hicieron los de Tarama. La nueva de todo fué al Cuzco, y como fué sabido por el Inca, holgóse por el buen suceso de sus capitanes, aunque hizo muestras [de] haberle pesado lo que habian hecho con Ancoallo. Mas era, segun se cree, industria, porque algunos afirman que por su mandado lo hicieron sus capitanes. Y como Tupac Uasco y los otros Chancas hobiesen ido á dar guerra á la provincia del Collao y hobiesen habido victoria de algunos pueblos, recelándose el Inca que, sabida la nueva de lo que habia pasado con Ancoallo, se volverian contra él y le harian traicion, les envió mensajeros para que luego viniesen para él, é mandó, so pena de muerte, que ninguno les avisase de lo pasado.