La entrada de este Puerto Deseado es muy estrecha, y facil de fortificar á poca costa: puédese cerrar con cadena, así en la boca como en lo restante del canal, el cual corre este-oeste hasta la punta oriental de la isla de Roldan. El mejor sitio para ancorar las naves, que hubieran de ancorar aquí, es al oeste de la isla de Pinguinas, al abrigo de la isla de Olivares; y si hubiere una ó dos naves, se pueden meter entre la isla de los Pájaros y la tierra firme. Aunque hay en este puerto algunas ráfagas de viento fuerte, que se cuela por medio de los cerros, no incomoda las naves, ni levanta marejada. Las mareas corren con grande ímpetu á cinco ó seis millas por hora, medidas con la corredera. Observaron que en el plenilunio, la marea comienza á crecer á las siete y cuarto. Entre creciente y menguante, parece se lleva 12 y 3 cuartos de hora. Los navios que hubieren de entrar, pueden esperar al abrigo de la isla de los Reyes el viento favorable, y entrar cuando la marea esté sin fuerza, llevando en el tope algunos de los pilotos que avise para el gobierno del timon: que de esta suerte entró ahora con felicidad este navio de San Antonio. La isla de los Reyes, que tendrá de largo una legua, está al este-sueste de la boca del puerto; y así esta como todas las otras islas, escollos, &c. que hay en este puerto, anotó puntualmente el Padre Quiroga en un mapa muy exacto que ha formado. La latitud del Puerto Deseado es de 47 grados y 44 minutos. Su longitud de Tenerife 313 grados y 16 minutos: 12 grados y 44 minutos al oeste de la isla de los Lobos, desde la cual llevaba el Padre Quiroga, y los demas pilotos, la cuenta para su gobierno.
El martes 11 de Enero, se levaron con el nor-oeste, y salieron con el trinquete, y velacho. A las doce y media del dia desembocaron, y metieron á bordo la lancha; y desde aquí fueron costeando la isla de los Reyes hasta las seis de la tarde, que estuvieron este-oeste con ella, y teniendo ya el viento por el sud-este, navegaron al sur sud-este. Miércoles y jueves siguiente, navegaron en busca del famoso puerto de San Julian, y vieron que desde los 48 grados y 48 minutos de latitud, hasta los 48 grados y 52 minutos, hace el mar una ensenada, y hay una islita pequeña con otro escollito al oeste, que dista de la tierra dos leguas y media. La costa en este parage corre al sud-oeste, y al sud-oeste cuarta al sur. La tierra es alta, aunque en la costa del mar hace playazo. No se descubre en toda ella arboleda, ni amenidad alguna; solamente registra la vista cordilleras y cerros escampados, y todo seco é infructífero. A las siete y media de la tarde avisaron los pilotos que habian subido á registrar la costa desde la gavia mayor, que habia por la proa señal de bajos, y echando al punto la sonda, se hallaron con quince brazas de fondo de cascajo; y calmando el viento, dieron fondo en veinte brazas, y pasaron la noche sobre una áncora.
Viernes 14, se levaron á las cinco de la mañana, y navegaron al sueste para salir de los bajos, y se hallaron en solas seis brazas de agua, en un placer largo que hacen los bajos hácia el nord-este: descúbrense á poco mas de una milla de distancia, lejos de la tierra firme como dos leguas y media, y el placer sale como una legua; estan en 48 grados y 56 minutos de latitud, y la costa corre allí al sud-oeste un cuarto al sur, y al sur-sud-oeste. A las tres de la tarde, les entró una turbonada por el sud-oeste, que hubieron de aferrar las velas, viendo á la misma hora en una nube negra una manga de agua, que se levantaba á lo alto como un cerro. Corrida la costa hasta 49 grados y 15 minutos, no pudieron dar con la entrada del puerto de San Julian, por lo cual hicieron juicio que estaria en menor altura de la que le marcan las cartas; y favorecidos del viento para navegar hácia el estrecho de Magallanes, determinaron correr lo restante de la costa y dejar para la vuelta la entrada en San Julian. La brújula varió 19 grados.
Sábado 15, corrieron al sud-oeste, con nord-este, y desde 49 grados y 18 minutos corre la costa al sud-oeste, que es limpia y seguida, y la tierra baja y rasa; y en toda la costa hace una barrera alta, que parece una muralla, sin verse en toda ella un árbol. A las tres de la tarde, tuvieron por el sud-oeste el cerro del rio de Santa Cruz, que es una punta de tierra alta, toda árida, con un mogote alto á la punta. A las cinco estuvieron este-oeste, con dicho cerro, en catorce brazas de fondo de cascajo, á poco mas de dos millas de la tierra. Por haber visto en algunas cartas marcada una bahia al sur del morro de Santa Inés, fueron en su demanda para dar fondo esta noche, y registrar la tierra: pero hallaron que no hay tal bahia, antes bien es toda la costa seguida, y corre al sud-oeste, y un cuarto al sur. A las nueve de la noche, el viento por el sud-oeste levantó grande marejada: corrido con la mayor y el trinquete al sud-este; poco despues se quedaron con el trinquete solo, y parando el temporal, corrieron á palo seco la vuelta del nord-este, habiendo cerrado los escotillones, y asegurado con varias trincas y llaves el navio, corriendo así toda la noche que fué muy trabajosa.
Domingo 16, corrieron á palo seco hasta las dos de la tarde. En toda la noche precedente, y parte de este dia, eran tan récios los golpes del mar, que entraban por una y otra banda del navio, llenándose todo de agua. Los sacos, cajas y arcas rodaban de parte á parte, y algunos caian sobre la gente, sin poder nadie sosegar ni parados ni sentados, ni aun echados. Sobre todo, les molestaba la afliccion del estómago; y congoja de corazon con tanto golpe y desasosiego; y el segundo piloto, D. Basilio Ramirez, mientras atendia á la maniobra, se dió un golpe tal que le quedó el rostro muy mal herido. Nuestros Jesuitas, teniendo mucho que ofrecer á Dios en estos lances, como menos acostumbrados, hallaban alivio en acordarse de los peligros y naufragios que San Pablo y San Francisco Xavier, patron del viage, padecieron en la misma demanda de la conversion de los infieles, y con esto mismo procuraban consolar á toda la gente. Calmando el viento á las dos de la tarde, dió lugar á largar la mayor y el trinquete, y se hallaron en 50 grados, 11 minutos de latitud, y por la estima, en 311 grados y 3 minutos de longitud.
Lúnes 17, con dia sereno tuvieron la sierra del rio de Santa Cruz al oeste, á seis leguas de distancia, y por la tarde navegaron bordeando la costa de una grande ensenada, que en forma de media luna se extiende desde el rio de Santa Cruz hasta cerca de la ensenada de San Pedro: toda ella es tierra alta y árida sin árboles.
Martes 18 de Enero, acabaron de correr dicha ensenada, y á las seis de la mañana descubrieron una entrada, que creyeron fuese la boca de algun rio: yendo hácia allá, advirtieron que la dicha entrada estaba llena de bajos en que reventaban las olas, y por hallarse en solo cinco brazas de agua, dieron fondo con una ancla, y salió el primer piloto D. Diego Varela en la lancha á sondar, para poder sacar el navio á franquía: y hecha seña, se levaron, siguiendo la costa en demanda del rio de Gallegos que esperaban hallar mas al sur. Halláronse á medio dia en 51 grados y 10 minutos, y en 308 grados y 40 minutos de longitud.
Miércoles 19, se levaron á las cinco y media, y navegaron siguiendo la costa hasta un cabo de barrera alta, en cuya punta sale al mar una restinga que hace bajo, y en esa se hallaron en 6 brazas. Un poco mas al sur de dicha punta descubrieron una boca grande, y dando fondo, salió el piloto Varela á registrar si era el rio de Santa Cruz, ó el rio de Gallegos, ó algun otro puerto: que volvió al anochecer, sin haber hallado entrada por la parte en que estaban ancorados; que la entrada se descubria, por la costa del sur, y era necesario montar una punta de un bajo largo, en el cual reventaba el mar. En la playa halló una ballena muerta, y vieron muchas huellas de animales, y hallaron parte del campo recien quemado, de donde concibieron esperanzas de hallar al dia siguiente algun puerto y rancherias de indios.
Jueves, 20, se levaron á las cinco para acercarse á la boca del rio, en que dieron fondo en seis brazas de agua, á las diez y media. Salió á sondar el piloto Varela en lancha, por el medio y por la costa del sur; y volvió á las cinco de la tarde, con noticia de que no habia entrada para el navio, y estaba en 52 grados y 23 minutos de latitud. La marea crece allí mucho, y habiendo dado fondo en seis brazas, como dije, se hallaron poco despues en solas tres. Comenzó á crecer á las tres de la tarde. Habiendo reconocido que toda la costa, hácia el cabo de las Vírgenes, es tierra baja que corre al sur-sud-oeste; y juzgando por otra parte, que no era conforme á las reales órdenes de Su Magestad navegar aquellas como catorce leguas que faltaban al estrecho de Magallanes; así porque los derroteros de antiguos y modernos no señalan puerto, ni rio alguno en aquel espacio, como porque en la boca del Estrecho tampoco le habia, sino muchos peligros, se levaron á las cinco de la tarde en demanda del rio de Santa Cruz, que discurrieron estaria en menor altura de la que le ponen las cartas de marear, y esperaban hallar en él buen puerto.
Viernes 21 á medio dia, se hallaron en 51 grados y 25 minutos.