—Hombre, avellanas nuevas; me alegro.
—¿Te gustan? Son de la verbena. Oye: ¿quieres llevarme a la verbena? Me comprarás un San Juanito.
—Yo te compro a ti todo lo que tú quieras.
—Grasia. Mira: así habla Paca Rey. Grasia. ¿Te gusta a ti Paca Rey?
—A mí no me gusta nadie más que tú.
—¡Y que sepa yo que te gusta otra! ¿Ves tú lo chiquita que soy? Pues chiquita y todo me la comía. Y a ti te sacaba los ojos. Oye: ¿qué vas a tomar, té o café?
—Lo que tomes tú.
—Yo voy a tomar té.
—Y yo voy a tomar... te a ti.
—No seas guasa; di, ¿qué quieres?