—¡Colosal! ¡Un éxito loco...! ¡El público de pie en las butacas...! —exclamó de pronto sin poder contenerse.
—¿Pero qué es eso? ¿Qué dices? —preguntó Luis.
—Nada, que tu obra acaba de estrenarse y ha sido un éxito brutal... Todavía te están llamando a escena.
Luis quedó atónito; horriblemente pálido, tambaleándose, sentose en una silla y se llevó las manos a la cabeza.
—¡Oh, no, me engañáis, me engañáis...! ¡Esto es una broma!
Pero la puerta se abrió de nuevo, y por ella entraron atropelladamente, en loca desbandada, Suárez, Pons, Guijarro, Gordinos, Cañete, Gaitán, todos los amigos.
—¡Qué éxito! ¡Qué triunfo! ¡Qué obra!
—¿Conque no era guasa? ¿Conque era verdad?
—¡Que si era verdad! ¡Ya lo creo! Un éxito loco, un éxito brutal, de esos que hacen época. Todavía siguen aplaudiendo. Todavía puedes llegar si te das prisa.
—¿Creéis?