—¡Pch!, se ha empeñado Manolo en que viniéramos...
—¿Sigue tan loco...?
—Como siempre, ya ves... Genio y figura... Pero ahora me alegra mucho haber venido. Está esto animadísimo.
Un brusco vaivén de la muchedumbre los separó obligándoles a cortar el diálogo. Cuando volvieron a reunirse, dijo Perico:
—Aquí nos van a aplastar. Vámonos al palco.
—¿Ah, pero tienes palco?
—Como si fuera mío; el de Sánchez Cortina; él lo paga todo.
—¿Sánchez Cortina?
—Sí, hombre, el que fue director de Penales.
—Ah, sí...