que te forjó y te dió bruño!...

Puñal que en mi mano empuño,

en cuyos finos estríes

hay escritas con rubíes

dos frases a cual más bella:

«Si hay que luchar, no te enfríes.

Si hay que matar... descabella.»

Tú con tu lengua me llamas

y deshaces mi congoja,

pues teniendo yo tu hoja