¡Hiéreme, Duque de Toro,
si tu valor llega a tanto!
(A DON PERO se le cae la espada de la mano.)
PERO
¡Por el ánima bendita
de mi abuelo el conde Alarco!...
¡Por los huesos de mis padres,
que fueron huesos de santos!...
¡Por los dioses de los cielos
y el satanás de los Antros!...