¡Por las parcas guadañudas

y los monstruos y los trasgos,

que no sé cómo mis ojos

para siempre no cegaron

antes que ver lo que han visto

para su vergüenza y daño!...

¡Vos dando coba a mi esposa!

¡Vos mi escudo baldonando!

¡Vos, don Alfonso, mi Rey,

haciendo a mi honor agravio!...