VERA (corriendo).—¡Hala... hala... Sita...! El profesor Moumel ocupa ya la cátedra. ¡Como no alivie usted, no encontraremos buen sitio...!

SITA (levantándose).—¡Vamos...! ¡Dígame...! ¿Quién es aquella enfermera que zarandean allí, y con la que estuve hablando mucho tiempo...?

VERA.—¿Aquella morenilla...? ¡Oh...! ¡Es la condesa de los Charmes...! (Desdeñosa.) ¡Valiente mujer...!

XI
CURSO DE PINTURA

En la academia Velázquez, la señorita Lorenza White es la discípula preferida del maestro Joaquín Pont-Dugard, miembro del Instituto y profesor de pintura para señoras. Esta joven es inverosímilmente rubia, con entonación de oro pálido; es delgada de aspecto, pero muy robusta. Una cabeza de madonna prerrafaelista, con ojos de un azul verdoso, muy inquietante; habla el francés con un acento inglés apenas perceptible. Llega la primera a clase y se instala ante su lienzo. El modelo está ya allí: es un mozo fornido, completamente desnudo; pero que lleva, por decencia, unos minúsculos calzoncillos rojizos.

EL MODELO.—¡Señorita White...! Llega usted antes de la hora...

LORENZA.—Pienso darme una buena sesión de trabajo. Quiero acabar mi estudio.