LEA (vivamente).—¡Oh...! ¿El tango...? ¡Ya lo sé...!

TERPSY.—¡Peor para usted...! Es la única danza que hace engordar. ¡Principalmente las piernas y el bajo-vientre!

LA SEÑORA BOUZINE (severa).—¡No bailarás más el tango, Lea...!

TERPSY (interesada).—¡Ah...! ¿Es esta joven la que necesita mis consejos...?

LA SEÑORA BOUZINE.—¡Claro...! ¿Qué pensaba usted...?

TERPSY (contemplándola).—¡Oh...! ¡Gentil...! ¡Bien proporcionada...! ¡Rostro interesante...! Sin embargo, ¡ya era tiempo...!

LA SEÑORA BOUZINE.—¡Lo mismo pensó su tío...! ¡Su tío es médico...!

TERPSY.—¡Estos señores nos envían muchas clientes...!

LA SEÑORA BOUZINE.—Además, mi cuñado se pasará por aquí al caer la tarde... ¡Siente curiosidad por conocer el método de usted...!

TERPSY.—¡Yo no tengo nada oculto para los señores de la Facultad...! ¡Ah...! ¡Le recuerdo el precio de la lección...! ¡Es de tres mil francos mensuales, a lección por día...!