LA SEÑORA GRELOU (con las mejillas chorreando).—¡No...! ¡No...! ¡No lloro...!

RAÚL.—¡Pero si tienes los ojos arrasados de agua...! ¡Tiene gracia...! ¡Vamos a ser la irrisión de Europa...!

LA SEÑORA GRELOU (dominándose).—¡Tranquilízate...! Seré razonable. Mira cómo se borran mis lágrimas sin que nadie se dé cuenta... ¡Anda...! ¡Se luce la señora Gentisel, que nos acecha...!

LA SEÑORA GENTISEL (al pasar).—¡Hola, Simona...! ¡Te cojo con tu flirteo...!

LA SEÑORA GRELOU (riendo).—¡Mi flirteo Saint-Crazy...! ¡Estoy trabajando para casarlo...!

LA SEÑORA GENTISEL.—¡A buena hora...! ¿Te bañaste ya...?

LA SEÑORA GRELOU.—¡Sí...! El agua estaba deliciosa... ¡Hasta luego...!

La señora Gentisel se aleja.

RAÚL.—Una más que va a chismorrear.

LA SEÑORA GRELOU.—Me da lo mismo. ¿Por qué no viniste ayer...?