CHADD.—Si quiere usted ir, le regalaré las entradas.
CÉSAR.—¡Es usted muy amable...! Pero no estoy libre por las noches.
CHADD.—¿Trabaja usted?
CÉSAR.—En efecto, trabajo para mí...
CHADD.—¿Tiene usted quizá una amiguita...! Le regalaré las entradas para ella.
CÉSAR.—¡Muchas gracias! ¡No tengo amiguita...!
CHADD (interesada).—¡Qué muchacho tan arreglado...!
CÉSAR (riendo).—Voy a parecerle algo ridículo... ¡No tengo amiguita porque no pensé nunca en ello...!
CHADD.—¡Apuesto a que es usted novio...!
CÉSAR.—¡Tampoco...!