CHADD.—No me escriba usted esta frase... Y, además, dejemos ya el inglés... He reflexionado. El número que a usted le conviene es Juanita Pris, una rubia alta y lánguida, que baila conmigo en el «Rey Dagoberto».

CÉSAR.—Querría conocer más detalles.

CHADD (levantándose y yendo en busca de unas fotografías).—¡Aquí está...! Mírela vestida de incroyable, de rata de hotel y de Thais... ¿Verdad que está muy bien formada...?

CÉSAR (frío).—Si quiere que le dé mi opinión, me parece algo imbécil...

CHADD (riendo).—¡Y lo es...! Entre nosotras se le llama «la Crema». Sin embargo, no le gusta el dinero...

CÉSAR.—¡Y a mí tampoco...! Pero no me gusta la imbecilidad...

CHADD.—Yo creo que a ella no le gusta la inteligencia. Pasemos a otra cosa. (Sacando otra fotografía.) ¡Mire...! Es Julia Tubal... Esta no es imbécil... Aquí está completamente desnuda. Trabaja de modelo con los artistas.

CÉSAR.—¡En efecto, no parece mala...! Los senos son un poco grandes... las manos demasiado fuertes... y el rostro vulgar...

CHADD.—¡Tiene usted un golpe de vista...! Julia carece de educación y habla como una rabanera. ¡Se hartaría usted de ella en seguida...! (Tomando otra fotografía.) Esta es mi mejor amiga: Gladys Leal. Tiene un corazón de oro; unos ojos como no los hay de hermosos en la tierra; casi ningún pecho, y ¡unas pantorrillas tan espirituales...!

CÉSAR.—¡Es muy delgada...!