LIONEL.—¡Es muy bonito...! ¡Y me parecerá todavía más bonito cuando te lo hayas quitado...! (Se lanza sobre el corpiño y lo desabrocha.)

LINE.—¡No...! ¡No...! ¡Nada de tonterías...! Se abrocha por detrás, y luego cuesta mucho tiempo ponérselo otra vez... (Lionel no escucha nada y le quita el corpiño como quien despelleja una anguila.) ¡Oh...! ¡Qué bobo eres...! ¡Ahora tengo que quitarme el vestido...! ¡Aguarda un momentito...! ¡Dame primero el te...!

LIONEL.—¿Tienes mucho interés en tomarlo...?

LINE.—No puedo pasarme sin el te. ¡Ni siquiera durante la guerra carecí nunca de te!

LIONEL (desapareciendo en la cocina).—¡Eres una mujer muy metódica!

LINE (dirigiéndose a los bastidores).—Hazlo bien, ¿eh...? Una cucharada para la tetera y una cucharada para cada persona.

LIONEL (en lo hondo de la cocina).—¡Ya lo sé...! ¡Atiza...! ¡Se ha salido el agua y se ha apagado el gas...!

LINE.—¡Alivia...! ¡Me muero de sed...!

LIONEL.—¡Ya está...! (Reapareciendo con una bandeja.) ¡La señora está servida...!

LINE (sentándose).—¡Dios mío! ¡Cómo me divierte tomar el te así... desnuda...! ¡Son las alegrías del adulterio...! ¡Un terrón de azúcar nada más...! ¡A ver las pastas...! ¡Ah! ¡Hay golosinas de las que a mí me gustan...! ¡Y tartas alsacianas...! ¡Eres una delicia...! No me despeines...!