LEONELO

¡Con una farsa indigna de un caballero! Mucho es que los servidores de la duquesa no te han echado a palos de la calle.

FABIO

No tardarán en ello. Por eso te aguardaba impaciente. Don Juan ha ordenado que apenas llegaras ocupases mi puesto... el suyo quiero decir. Demos la vuelta a la esquina por si nos observan desde el palacio, y tomarás la capa y demás señales, que han de presentarte hasta la hora de la paliza prometida... como al propio Don Juan.

LEONELO

¡Dura servidumbre!

FABIO

¡Dura como la necesidad! De tal madre, tal hija. (Salen.)

CUADRO SEGUNDO

ESCENA II