Las fundaciones premonstratenses procedían en España de su casa matriz Santa María de Retuerta y habían sido protegidas por Alfonso VII.

La Vid estuvo sometida a Retuerta por orden de Alfonso el Emperador hasta el año 1532, en que Clemente VII estableció que este monasterio tuviese abades trienales y fuese cabeza de congregación.

El monasterio de La Vid era un gran edificio fuerte, de gruesos muros, asentado a orilla del Duero. Tenía un puente largo y estrecho de piedra, de nueve ojos, sobre el río, y magníficas propiedades, prados, campos, bosques y dehesas.

El monasterio estaba muy bien conservado. La iglesia ostentaba una fachada recargada y barroca y una espadaña de varios pisos.

Por dentro era grande y ofrecía la particularidad de ser un cuerpo de tres naves con el techo sólo de una, como la catedral de Coria.

Lo mejor de la iglesia era la capilla mayor, obra realizada a expensas del cardenal arzobispo de Burgos, don Iñigo López de Mendoza, y de don Francisco de Zúñiga y Alella, conde de Miranda, desde el año 1552 hasta el 1562.

El condestable de Castilla, don Pedro Fernández de Velasco, testamentario del cardenal Mendoza, en unión del conde de Miranda, extendieron en 1.º de enero de 1552 el nombramiento de mayordomo de la obra de la capilla a favor de Hierónimo de Quincoces, a condición de que había de residir en el monasterio mientras durase aquélla, tener un libro de cuenta y razón donde constara lo que recibiese y gastase, y correr con el acopio de materiales, ajuste a los maestros, oficiales y peones, asignándole para su salario y acostamiento diez y ocho mil maravedises al año, a contar desde la fecha.

Duró Quincoces en su mayordomía hasta el año 1558, en el cual le sustituyó Diego Daza, que terminó las obras en 10 de junio de 1562.

En el convento, de sólida construcción, lo más notable era el claustro, el coro y las escaleras.

Las antiguas viviendas de los frailes se señalaban por lo grandes, cómodas y espaciosas, y la cocina y el refectorio se veía que había sido lo más trascendental en aquella santa casa.