A Frutos se le compadecía.
—El pobre Frutos tiene que soportar, por el sueldo, tan malas compañías—decía la Gaceta.
Esto la gente se lo explicaba; lo que no comprendía era la tenacidad de Aviraneta, porque el pueblo ve con facilidad los motivos personales de obrar, pero no los motivos políticos o de bien general.
X.
EL DILEMA DE DOÑA NONA
Durante el invierno, Aviraneta siguió su vida habitual, trabajando mucho en sus tres cargos.
Por aquella época la Milicia tenía misiones de policía que cumplir, porque había muchos ladrones y malhechores en el campo.
Todos los días Aviraneta iba a casa del juez. Discutía mucho con don Francisco.