Constitución.
Todo el grupo de soldados y nacionales reía, y, después de la canción, armaban una algarabía infernal agitando cencerros y dando golpes en unas calderas. Sobre todo, el coro del Trágala lo repetían de una manera tan brutal, tan ofensiva, con una intención tan mortificante, entre carcajadas y gritos, que se comprendía que cualquiera insultado así se hiciese enemigo a muerte y para siempre de los liberales.
—¡Lo que van a hacer con nosotros si llegan a vencernos!—exclamó Salvador.
—Sí, creo que todos tendremos que salir corriendo—murmuró Aviraneta.
—Si nos dejan—replicó Manzanares riendo—. ¡Adiós, Eugenio! ¡Buenas noches!
—¡Adiós, Salvador! Expresiones a Mercedes.
Mercedes era la novia de Salvador.
Aviraneta fué a ver a Diamante, que estaba en el grupo, y a los otros nacionales a disuadirles de que siguieran cantando; pero a ellos les parecía ésta una magnífica ocasión y no querían dejarla.