V.
ENTREVISTA CON SAN MIGUEL

El verano de 1822 todo el mundo tenía la evidencia de que el Gobierno liberal acababa. La esperanza en Riego, presidente entonces de las Cortes, se desvanecía; el Trapense había tomado la Seo de Urgel, y la Regencia absolutista contaba ya con una base de operaciones.

En esto se supo en España lo ocurrido el 7 de julio en la capital. El Empecinado y Aviraneta se hallaban en Sigüenza y decidieron marchar a la corte unos días después.

Aviraneta fué a Aranda a visitar a su madre, y a principios de agosto estaba en Madrid.

La Sole había presenciado desde el balcón de su casa los jaleos de los días anteriores, y contó a don Eugenio, con mil detalles, lo sucedido.

La muchacha estaba aterrorizada.

Aviraneta salió en seguida a ver a la gente.

Todavía quedaba el entusiasmo por la victoria de los liberales, que había hecho borrar durante unos días las divisiones entre masones y comuneros; pero se iniciaban de nuevo las diferencias.

A mediados de agosto Aviraneta recibió en la calle Mayor la visita de don Juan Martín.