Tres jóvenes tomaron la iniciativa: un estudiante de Medicina apellidado Buchez, hombre tosco y de energía; un periodista, Amando Bazard, fundador de la Sociedad Los Amigos de la Verdad, y otro muchacho llamado Flotard.
El 1.º de mayo del año pasado estos tres jóvenes se reunían en la mesa redonda de una casa de huéspedes miserable de la calle de Copeau, casa pobre de un barrio de los más pobres de París.
Se discutió entre los tres amigos la proposición del oficial Dugied y los estatutos de los carbonari italianos que tenían sobre la mesa.
Después de una larga discusión, se llegó a varios acuerdos, que eran éstos:
Primero. Los estatutos de los carbonari italianos no responden ni al carácter ni a las inclinaciones de los franceses; por lo tanto, hay que cambiarlos.
Segundo. Al fundar la Carboneria desaparecerán todas las sociedades de carácter político liberal.
Bazard habló al Consejo administrativo de Los Amigos de la Verdad, que se mostró conforme; se escribieron los nuevos estatutos y se fundó la sociedad. Se suprimió en ella todo carácter místico.
Los siete fundadores del carbonarismo en Francia fueron: Bazard, Flotard, Buchez, Dugied, Carriol, Joubert y Limperani.
Los deberes del carbonario francés son: tener un fusil y cincuenta cartuchos, estar pronto al sacrificio y obedecer ciegamente a las órdenes de jefes desconocidos.
Las sociedades carbonarias son civiles y militares.