La conspiración ésta abortó por varias razones: la principal por querer poner a la cabeza de gente ardiente y joven hombres viejos y experimentados.

Se tenía la tropa comprometida en Belfort, Colmar, Estrasburgo, Metz, Epinal y Mulhouse. Había cinco regimientos completos en la conspiración y varias compañías y batallones de la zona. En la línea del Rhin, las ventas carbonarias tenían cerca de diez mil afiliados.

El movimiento había de ser por el estilo del nuestro de Cádiz.

El Comité directivo lo formaban: Lafayette, Manuel, Dupont de l'Eure, Voyer d'Argenson, Jackes Koechlin, el general Thiars, Merilhou y Chevalier.

La gente de acción que iban a dirigir la conspiración eran: entre los civiles, Bazard, Flotard, Buchez, Joubert, los pintores Ary Scheffer y Horacio Vernet y otros carbonarios; entre los militares estaban: el general Dermoncourt, los coroneles Caron, Fabvier, Pailhés, y los oficiales de menos graduación, Rusconi, Roger, Armando Carrel, etc.

La indecisión del Comité director fué una de las causas principales del fracaso.

Caron, el mayor, después de abortar el movimiento de Belfort, fué engañado por la policía.

El coronel Caron intentaba levantar los regimientos en Colmar.

Los jefes del ejército ordenaron a los oficiales y suboficiales que dieran aparentemente oídos a las proposiciones revolucionarias del coronel. Caron, ilusionado, salió de Colmar con un escuadrón de falsos cómplices; fué de pueblo en pueblo descubriendo él mismo dónde tenía sus amigos, y al último, preso por sus subalternos, atado y en una carreta, lo llevaron a Estrasburgo, donde lo fusilaron.