—Esto se dice. La cuestión es que se pueda hacerlo—dijo Aviraneta.
—Por otro lado, Pepé está en relaciones con Lafayette—siguió diciendo Pastor—. Le escribe firmando miss Wright, y la intermediaria es la señora Hutchison, que vive en la calle de Clichy, 28.
—¿Y qué puede hacer Pepé?
—Organizar una legión italiana. Fabvier también está con nosotros. Fabvier, con el nombre de Cabillo Torres, ha escrito varias cartas al banquero Haguerman, desde Barcelona, explicando a Lafayette la situación. Fabvier va otra vez a España, desde Londres, con una mujer que toma el nombre de Sorting, y que es una criada de lady Holland. Ahora Fabvier está en París.
—Sí. Fabvier estará con nosotros y Pepé y algunos otros; pero son hombres, no batalladores—dijo Aviraneta.
A Pastor parecía preocuparle poco la realidad de lo que contaba. Le bastaba con hablar y entusiasmarse.
—El que va a venir con fuerzas perfectamente equipadas es el gran sir Roberto Thomas Wilson. Wilson es de ideas republicanas, diputado de la Cámara de los Comunes; está en París en el hotel de Londres, de la plaza de Vendome.
—¿Pero trae gente?
—Sí, le acompañan Antonio Adolfo Marbot, hijo del general Marbot; John Braandon y John Hickes, radicales ingleses, y dos carbonarios italianos, Santini y Rossi.
—Los conozco—dijo Bonaldi.