X.
ÚLTIMA CARTA
Dos días después, Aviraneta escribía al ministro:
«Amigo S.:
He seguido todas las pistas que me han indicado. Estoy convencido de que no hay nada serio organizado en París a nuestro favor.
Se podrán contar con los dedos los hombres que vayan voluntarios a España; no llegarán a mil. Todas las Ventas carbonarias de Francia excitan a que se hagan suscripciones y alistamientos; pero esto, si marcha, marcha muy despacio.
Convendría respetar las Ventas carbonarias de España, por pequeñas que sean, para que puedan servir de punto de reunión de los liberales y extranjeros.
No sé cuántas hay; me han dicho que Guillermo Pepé, a su paso por España, ha fundado algunas.
Como le digo a usted, no hay nada serio; todos son «Se dice...»
Se dice que el Ejército francés no tiene entusiasmo por servir a la Santa Alianza.