Se dice que no encontrará dinero para hacer la guerra.

Se dice que se mandarán banderas tricolores al Ejército constitucional español y que se pasarán los franceses.

Se dice que el banquero Lafitte dará dinero para formar una división, que mandará Lafayette.

Se dice que a mediados de otoño España habrá organizado un ejército de ciento ochenta mil hombres para oponerse a los franceses, el cual llevará por vanguardia una legión francesa con la bandera tricolor, y que esta legión estará mandada por el príncipe Eugenio de Beauharnais.

Se dice que el general Foy está en relación con los españoles, y que la Lamarque se ha ofrecido a Mina.

No me parece esto fácil, porque Foy y Lamarque dejaron en España un recuerdo de violencias y crueldades difícil de borrar.

De estos proyectos podría ser importante el que Lafayette viniese a España a luchar contra la Santa Alianza; pero dudo que lo haga.

Irán solamente los exaltados: Wilson, Fabvier, Caron, Cugnet de Montarlot, Armando Carrel, y no podrán hacer gran cosa.

Algunos están ya en camino; van por Perpiñán a luchar en Cataluña con Mina, en la legión extranjera de Pachiarotti. Entre los franceses van Carrel, Joubert y otros del complot de Belfort.

Entre los italianos marchan el general Regis, el teniente coronel Ansaldi y el oficial Sormami, alistados como soldados; otros se incorporarán en Gerona con el coronel Olini. El general Rossaroll, que fué el último que defendió la Constitución napolitana en Mesina, debe estar también en Barcelona. No hay organización liberal fuerte; la masa no responde; la Francia republicana está en un período de cansancio.